Muchos nuevos clientes desean conocer la trufa blanca, y aprender cómo han de proceder para apreciar su aroma y sabor. Quieren entrar en este mundo tan exclusivo y nos piden indicaciones precisas sobre qué deben o no deben hacer cuando reciben su compra de trufa blanca.
Las solicitudes van encaminadas en el modo de uso de la trufa blanca. La conservación, el lavado, el modo de empleo y el maridaje con los respectivos alimentos son los temas de mayor interés, y que vamos a tratar aquí para que la experiencia de la compra resulte positiva por completo.

En Trufas Rius al recibir un pedido de trufa blanca fresca, procedemos de la siguiente forma, que creemos la más acertada. En primer lugar, la trufa se cepilla en seco y se acondiciona para el viaje. A diferencia de la trufa negra, no creemos que sea necesario lavar la trufa blanca antes de su envío, pues esta trufa tiene una finísima piel, y sólo se debe lavar antes de su uso. Si actuamos así, mantendrá por más tiempo su aroma, sabor y alargaremos su vida sin perdidas.
La trufa viaja en envase de poliestireno refrigerado, mediante transporte urgente, y plazo de entrega como máximo de 24 horas. Recordemos que Trufas Rius sólo envía producto fresco a países de Europa. Otros destinos quedan excluidos.

CONSERVACIÓN
Al recibir la trufa, hemos de cambiarla de envase, ya que el embalaje de poliestireno usado para su envío es isotérmico y si lo introducimos en el frigorífico, impedirá que el frío llegue hasta la trufa. El envase ideal es el contenedor de plástico con tapa, hermético, y a ser posible del tamaño de la trufa.
Hemos de tener presente que la trufa posee un alto porcentaje de humedad, y que, al poner el recipiente en el frigorífico, y al bajar la temperatura, la humedad en su interior se va a condensar. Para evitar que esta humedad afecte a la trufa, es necesario protegerla con un medio absorbente como el papel.
Para una óptima conservación de la trufa blanca fresca, envolveremos cada una de ellas en papel absorbente de cocina y las pondremos en el envase de plástico, en su defecto de cristal, en el frigorífico bien tapadas. La intención es impedir que, en el interior del recipiente, se acumule demasiada humedad sobre la trufa. Cambiaremos el papel absorbente cada día o cada dos días según el grado de humedad. Podemos mantener la trufa en este estado durante una semana si el producto es fresco, tal vez más tiempo, pero se aconseja comprar la trufa cuando se vaya a utilizar y no comprarla para guardarla.

LAVADO
Llegado el momento de usar la trufa, procederemos a su lavado. Hay dos opciones, lavar en seco la trufa o lavado con agua.
Algunos cocineros son partidarios del lavado en seco, ya que según dicen, lavar la trufa con agua, resta aroma y sabor. Para lavar la trufa en seco, hay que cepillarla con un cepillo suave y con la ayuda de un paño húmedo, retirar los restos de tierra que hayan podido quedar, sobre todo en grietas y pequeños agujeros. A veces es necesario el uso de algún instrumento punzante como la punta de un cuchillo.
El lavado normal consiste en poner la trufa bajo el grifo de agua fría y con la ayuda de un cepillo suave, retirar los restos de tierra hasta que quede completamente limpia. Dejar secar y lista para el consumo. Personalmente, creo que lavarla en agua, proporciona una limpieza más profunda, pero os lo dejo a vuestra elección.

MODO DE EMPLEO
Para extraer todo el aroma y sabor a la trufa blanca, lo primordial es dispersarla en finas porciones, sobre los alimentos ya emplatados. Esta trufa se consume cruda, nunca guisada. Hay quien es partidario de rallarla a finas virutas, como si se tratase de queso rallado, empleando el rallador tipo “microplane”. Esta es una opción válida, pero pierde vistosidad y presencia. Creo que la mejor forma es laminarla a finas lonchas, con el cortador de trufas, especialmente ideado para este fin. En este enlace pueden ver los modelos indicados. Las finísimas lonchas permiten sacar todo el partido a la trufa y mantener la presencia, mostrando su característico vetado interno.
Por lo tanto, aplicaremos la trufa sobre alimentos templados o calientes ya emplatados, listos para consumir, y sólo antes de servirlos.

MARIDAJE CON ALIMENTOS
Por último, hablaremos de los alimentos con los que combina la trufa blanca. Han de ser preparaciones de sabor discreto o bastante neutro, pues combinar la trufa blanca con platos de sabor fuerte, eclipsará parte de su sabor.
La trufa blanca combina bien con huevos, pasta al huevo, crema de patata, crema de queso “fonduta”, sobre ensalada de setas, pasta rellena, y risotto. Los platos tradicionales incluyen carnes crudas tipo Albese, risotto en blanco, huevos fritos y tagliolini al huevo.

Trufas Rius vende trufa blanca fresca de octubre a diciembre, que puede comprar aquí.