La mantequilla con trufa también llamada de forma más común, mantequilla trufada, o mantequilla de trufa es la unión de mantequilla de vaca y trufas vegetales, que le aportan un aroma y sabor particular a trufas.

Es un producto gourmet, exquisito, y con muchas aplicaciones, pues toda la fuerza aromática de las trufas encuentra un perfecto vehículo de transmisión en un producto graso como es la mantequilla de vaca.
No es un secreto que los productos grasos transmiten mejor el sabor de los condimentos, que cualquier otro producto alimentario. Por este motivo, combinar un producto selecto y tan aromático como la trufa negra o blanca con aceite de oliva o mantequilla, consigue unos buenos resultados a nivel de transmisor gustativo.
El problema es llevarlo a cabo con éxito, ya que el aroma y sabor a trufa es volátil y durante las fases de producción se pueden perder buena parte de sus propiedades.

La mejor mantequilla con trufas es aquella capaz de conservar el aroma y sabor a trufa natural, y para conseguirlo será necesario la incorporación de la trufa a pequeños trocitos, para que impregnen de sabor todo el conjunto.
La técnica empleada no es de fácil divulgación, porque cada fabricante conserva el secreto de su fórmula, pero podemos decir que lo realmente importante, para elaborar un producto de larga conservación, es emplear trufas sin agua, o humedad, en su estado seco, ya que el uso de trufa fresca arruinaría el producto de inmediato.

Partiendo pues de una buena mantequilla de vaca y de trufa deshidratada se podría obtener una mantequilla trufada de calidad. No entraremos en más detalles técnicos para centrarnos en lo que se puede hacer con un producto como este, de gran demanda, por la cantidad de usos que tiene en la cocina y las diferentes aplicaciones.

Muchas veces los clientes nos preguntan cómo pueden sacar mayor partido a un frasco de trufa entera. Su preocupación es trasladar todo el sabor al plato que desean preparar. Si conocieran lo fácil que la mantequilla de trufa conserva todo el sabor a trufa, seguramente se decantarían por este producto en lugar de un frasco de trufa entera.
Efectivamente, la fuerza aromática de una mantequilla con trufas de calidad puede sazonar con éxito una gran variedad de platos, desde sándwiches, hasta risottos, carnes blancas, carnes rojas, patatas hervidas o al horno, cremas de verduras, tortillas, platos de pasta, tofu, seitán, legumbres, sobre tostadas, en fin, se puede utilizar la mantequilla de trufa donde habitualmente lo hacemos con mantequilla normal y también sobre alimentos que combinan con trufa. Es decir, una gran cantidad de platos, tanto fríos como calientes.

Debido a este amplio abanico de usos, la mantequilla con trufas está siendo un producto muy utilizado y demandado, que está desplazando a otros productos a base de trufa. Por lo tanto, es el condimento ideal para el gourmet moderno y exigente.

La contrapartida es encontrar un producto de calidad. El principal desafío es conseguir un producto de sabor natural, sin aromas artificiales. Esta realidad reduce en gran medida el abanico de productos presentes en el mercado, ya que la gran mayoría de fabricantes usan aromas artificiales que estropean el producto, convirtiéndolos en vulgares, mediante un aroma sintético que no se corresponde con el sabor a trufa fresca.

Trufas Rius desde hace muchos años, propone un producto selecto, muy conseguido, elaborado con mantequilla de calidad, trufas deshidratadas y un extracto de trufa, que actúa a modo de aroma, y otorga a este condimento un sabor natural. Ésta es su mejor característica. El secreto de la alta calidad reside precisamente en este extracto, obtenido de trufas frescas mediante un proceso complejo y natural, reforzando el aroma proporcionado por la trufa deshidratada presente en la mezcla.